Isaac Borojovich y la memoria uruguaya de la Shoá (Ed. Trilce, Montevideo, 2013)

 BOROJOVICH YA NO DESAPARECERÁ NUNCA”

Ana Jerozolimski, Semanario Hebreo, octubre de 2013

 “Recuperar la memoria significa dejar un legado para las nuevas generaciones”, nos dice el escritor entre muchos otros profundos conceptos, en esta entrevista que nos concedió días antes de la presentación de su nuevo libro, editado por “Trilce”. David Serrano Blanquer ayudó a Isaac Borojovich –sobreviviente de la Shoá-a rescatar aquellas partes de su memoria, que la necesidad de protegerse de lo duro y difícil de recordar, había escondido en algún rincón.

El resultado es un libro que toca el alma, que fue presentado el jueves  10 de octubre, en el auditorio Pocitos de la Universidad ORT (Bvar.España 2633).

Isaac i David

El autor es doctor en Filología y Director del Centro de Investigación de la Literatura Europea Concentracionaria (Barcelona) . Junto a él, en la presentación del libro, participarán David Telias, Coordinador de Estudios Judaicos en la ORT, el psiquiatra y psicoterapeuta Miguel Cherro y el propio sobreviviente Isaac Borojovich.

P: David, cuando nos contactamos recientemente para realizar esta entrevista, que tú muy gentilmente aceptaste de inmediato, yo aún no había leído sobre el libro que se está presentando el próximo jueves 10 de octubre en la Universidad ORT . Sabía que habías escrito un libro sobre un uruguayo que había sobrevivido a la Shoá y lo primero que me planteaba en mi fuero íntimo era por qué un español, catalán, llega a Uruguay a entrevistar a un judío qué se salvó del holocausto….

Cuando Pablo Harari, de la editorial Trilce que publica el libro, me ayudó también con muy buena disposición enviándome material del libro para que me sirva de guía al elaborar las preguntas, comprendí que tú habías llegado a Uruguay en busca de las huellas del español Juan Camacho, que luchó con las fuerzas republicanas en la Guerra civil en tu país y que se exiló luego en Uruguay. Isaac Borojovich, sobre el que escribes el libro que lleva su nombre, fue para ti un descubrimiento posterior.

O sea que dedicaste la escritura de todo un libro a un tema que no era el inicial por el cual habías llegado al país: ¿Qué es lo que más te impactó en la historia de Isaac Borojovich?

R: De la historia de Borojovich me impactó su apego a la vida y a la lucha por darle sentido, pero sobre todo fue una conexión inconsciente con mis dos lecturas preferidas: Sin destino, de Imre Kertész y “La noche” de Elie Wiesel. Descubrí a Kertész haciendo la tesis, la primera en España sobre la literatura de los campos nazis, y tuve el placer de hablar con él cuando nadie le hacía demasiado caso, justo antes del Nobel de Literatura. El modo de afrontar el horror desde la mirada limpia del niño, que tiene que comprender y madurar en medio del horror, además adoptando el rol de adulto para poder cuidarse de la figura del padre. Fue como descubrir al protagonista de esos relatos de ficción.

ORT Pocitos

P: ¿Y por qué Isaac te hizo sentir una conexión con esas dos lecturas? Me imagino que en cada sobrevivientes se puede descubrir una singular forma de enfrentar el horror..ya que de lo contrario, quizás no se pueda sobrevivir…

R: La conexión viene dada porque considero que lo interesante del relato de un sobreviviente, cosa muy difícil, es conseguir que aparezca de modo impoluto, lejos de apriorismos y prejuicios, y el relato de un adolescente, si consigue meterse en su interior, resulta apasionante. Los relatos muestran toda su potencia moral sin mediar el filtro de la experiencia adulta. Son directos, sin concesiones y, por ello, extremadamente duros, críticos. Es el relato el que habla, no el mediador. Conseguirlo lo convierte en doblemente potente desde el punto de vista moral y de denuncia.

P: Este libro se da también en el contexto de una relación cercana que has desarrollado con David Telias, coodinador de Estudios Judaicos en la Universidad ORT, quien escribió un prólogo que llega mucho. En la ORT hubo años atrás una serie de conferencias sobre “El legado universal de la Shoá» . ¿Cómo plantearías tú ese legado universal? ¿Qué es lo que deben aprender todos los pueblos del mundo a raíz de lo sucedido?

R: Mi acercamiento al tema se produce desde la literatura, el relato del testimonio recogido y, a partir de ahí, la sociología y la antropología. El tema moral, a pesar de estar implícito, es más complejo, menos académico. Mi compromiso es con la recuperación y pervivencia de la memoria (ya sea de los judíos en la Shoá, como los republicanos durante la represión franquista o nazi), porque solo desde la memoria podemos construir pueblos que puedan ser libres. La Shoá nos pone ante el espejo de las zonas grises -Levi- de la condición humana: con sus claros y sus oscuros pero siempre el mensaje central inalterable, como en el documental de Stawsky “A pesar de Treblinka”, que la vida continúa y que nada puede destruir la vida del todo. Ahí no me alinea para nada con lo que Kertész plantea en Kaddish por el niño no nacido. Y, a partir del concepto de Arendt de la banalidad del Mal, la necesidad de estar alerta, porque el Mal se esconde tras las formas más aparentemente inofensivas.

P: Y eso lo hace especialmente peligroso.David, tú aclaras que tu enfoque es el literario..pero precisamente por haber conocido de primera mano numerosos testimonios, y no únicamente por el conocimiento académico del tema, estimo que el mensaje universal de la Shoá desde un punto de vista moral, lo debes tener clarísimo….Me gustaría mucho oir tu planteamiento al respecto, precisamente por tu interés en la memoria de quienes luchan por la libertad….

R: La recuperación de la memoria solo tiene sentido si está al servicio de la verdad y de los valores democráticos que de ella se desprenden. El compromiso del investigador y divulgador tiene que ser el rigor para poder transmitir la necesidad de considerar los valores humanos como algo por lo que hay que luchar constantemente. No puede haber historia sin compromiso moral, la asepsia solo deja espacio para la intolerancia. Y la Shoá es el paradigma de ese espacio que hay que llenar constantemente para evitar que sea ocupado por el odio hacia el otro en cualquiera de sus formas.

Auschwitz Birkenau

P: David Telias explica en su prólogo que en determinado momento, se pasó de hablar de seis millones de víctimas, a seis millones de personas asesinadas, a las historias de cada uno.El testimonio personal, el poder dar nombre y rosto a cada una de las víctimas, comprender la familia en la que vivía, lo que era su vida y por ende lo que fue asesinado,permite humanizar la Shoá mucho más que los impresionantes números que la resumen.¿Tú tenías eso en mente cuando entrevistabas a Isac y cuando ya te pusiste concretamente a escribir el libro en base a sus relatos, o simplemente estabas inmerso en la historia personal y por lo impactante que te resultó fue eso lo que abordaste?

R: Siempre he escogido la publicación de testimonios por dos motivos: por la necesidad de preservar una memoria que estaba a punto de perderse, y especialmente por lo que tiene de mensaje de compromiso con la lucha por la vida, la libertad, la democracia y los valores universales que yo resumiría en los de la Revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad. En Borojovich se cumplen todos los requisitos más uno que a mí me apasiona especialmente como investigador: el proceso de construcción de la memoria. Isaac había empezado justo a relatar fragmentos de sus recuerdos, pero no había buceado ni construido su relato aun. Lo hicimos juntos y fue una actividad mágica, catártica. Cada testimonio publicado me ha permitido ofrecer una lectura global, desde el compromiso ético, de algunos aspectos que considero esenciales de la condición humana y su lucha por la supervivencia y superación de las adversidades.

P: ¿Esto significa que Isaac-y quizás otros sobrevivientes al igual que él-tenía “olvidados” o congelados los recuerdos más difíciles?

R: Claro, es un mecanismo de autodefensa ante el dolor que produce el recuerdo. Cherro lo llama la memoria encapsulada, como la maleta de Giza Alterwajn.

P: Giza, que también aparece en tu libro, en la segunda parte..

R: Así es. Pues los recuerdos están ahí, solo hace falta que se encuentre el modo de llegar a ellos. Pero siempre si el testimonio quiere afrontar ese proceso, que es doloroso, muy doloroso, como Semprún cuenta magníficamente en “La escritura o la vida”. Nunca he forzado a ningún sobreviviente a buscar en su memoria encapsulada. El proceso está pactado y se hace conjuntamente, poco a poco, asumiendo lo que va apareciendo, que muchas veces es difícil de encajar. Un hecho apasionante es descubrir que se cuenta un recuerdo desde la perspectiva de la edad en que se vivió: desaparecen los filtros y solo aparece el ser atormentado –niño o adulto- que luchaba por sobrevivir. La catarsis, ahí, es increíblemente potente. Y suele ayudar a cerrar heridas y remordimientos. El remordimiento, ese gran tema, esa gran herida difícil de curar.

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P: Volviendo al legado universal de la Shoá..Recientemente se informó que el parlamento español votaría sobre la inclusión del tema como materia obligatoria de estudios en la enseñanza. ¿Cómo lo ves? Creo que podría ser uno de los casos más interesantes del mundo, ya que en la España de hoy-y no estoy haciendo una apreciación científica en absoluto sino reflejando una impresión en base a lecturas generales de actualidad, por ejemplo en la prensa-, conviven un renovado interés por lo judío con un profundo antisemitismo..Dime por favor si te parece que lo estoy planteando de forma equivocada…

R: Participo en un grupo de trabajo del Memorial Democràtic de la Generalitat “Exilio, deportación y Holocausto”, en el que hemos hecho un análisis de los contenidos curriculares de la Shoá y la represión franquista. Los resultados han sido devastadores: precariedad de contenidos combinados con errores, omisiones y tergiversaciones. Desde la expulsión de los judíos en 1492 no hay una voluntad de análisis profundo del antisemitismo creciente en España y en Europa en general, con el resurgimiento de grupos neonazis y neofascistas (muy presentes en Cataluña por el proceso que aquí se está abriendo de autodeterminación). Lo que se plantea, de momento desde el Gobierno, es muy poco preciso. Estamos a la espera de su concreción. Además, la asignatura desde la que se planteaba más específicamente el tema “Educación Ético-cívica” ha sido eliminada ya para el curso siguiente. Mal presagio a pesar de las buenas palabras. Por otra parte, hay interés con conocer mejor el tema y se han creado diversos grupos de trabajo y análisis tanto en Universidades como en instituciones, entidades, etc.

P: A raíz de esto te quisiera plantear una pregunta que es importante también en Uruguay. ¿Te parece que si se estudia la Shoá en el programa curricular, se está no sólo enriqueciendo los conocimientos históricos generales de los alumnos sino dándoles instrumentos para que sus propias sociedades sean mejores?

R: El estudio de la Shoá tiene que ser prioritario en la educación obligatoria, e imprescindible en la universitaria, si entendemos que nos ayudan a entender la complejidad de la condición humana y la necesidad de un compromiso con los valores universales de la Revolución francesa o de la DUDH. En mi caso es clarísimo porque lo afronto desde el estudio de la literatura y a su vez de la educación Ético-cívica. Nuestros estudiantes tienen que saber qué mundo les hemos dejado para que tengan los instrumentos para conseguir uno mejor si es posible. 

P: David Telias destaca un aspecto que creo es el más notorio en los sobrevivientes que años después de las terribles experiencias vividas, formaron familias-a veces tras haber perdido a las primeras que habían tenido, aniquiladas en la Shoá- que empujaron hacia adelante: el amor a la vida. Tú ya lo mencionaste antes respecto a Isaac. Es más: escribe que con su diaria lucha por sobrevivir fue de hecho tan combatiente como los del levantamiento del ghetto de Varsovia y los de Treblinka.

Y creo que es un elemento clave que debe ser destacado porque durante muchos años se habló-y algunos lo habrán hecho también en forma despectiva-de los judíos que iban a las cámaras como ovejas al matadero…y tú comprendiste que las cosas eran mucho más complejas ¿verdad?

R: Claro. Las cosas importantes de la vida nunca son sencillas, sino complejas. Muchas veces me encontré en conferencias en asociaciones judías de Barcelona que se acusaba a los republicanos de falta de solidaridad con el colectivo judío de los campos nazis. Son dos colectivos distintos, con grados de organización e intervención en la supervivencia muy diferentes. Los españoles estaban organizados incluso militarmente desde la guerra civil (1936-39) y ello ayuda a hombre y mujeres en los campos. El hecho de no ser blanco directo de la Solución Final favorece cosas impensables para el colectivo judío: crear redes de solidaridad e incluso negociar con las autoridades para conseguir mejoras a cambio de trabajo. La lucha de la comunidad judía en los campos que yo he estudiado parte de una premisa casi exclusiva: la estricta supervivencia. Mientras unos se pueden plantear organizarse, los otros sustentan su lucha en sortear el camino trazado explícitamente. Es una lucha sorda, constante, propia del resiliente, en palabras de Boris Cirulnyk. No sé si me explico.

P: Sí…interesante este punto…A lo que yo iba es si te parece que se puede ver en esa lucha diaria por sobrevivir, una especie de heroísmo del ser humano común…así como no se puede hablar con facilitad del rebaño que iba al matadero, cuando no se conoce a fondo la máquina de sofisticado engaño que los nazis habían creado en todo el proceso,hasta las cámaras de gas…

R: La perversión eufemística del sistema de destrucción nazi es tan potente, que la fortaleza del ser humano se muestra en cada individuo, sometido al más atroz del sistema de aniquilación física y moral jamás conocido. Difícilmente hay modo de salir del laberinto sutilmente trazado por las autoridades nazis. Y, a pesar de todo, la capacidad de resistencia, oposición y transgresión son inherentes a cada uno de los campos del Reich.

P: En el marco de la preparación de tu libro, te entrevistaste con diversos sobrevivientes uruguayos.La Profesora Rita Vinocur , una persona sumamente querida en la colectividad y que realiza además un valiosísimo aporte, creo yo, a la sociedad en general a través del trabajo del Museo de la Shoá que funciona en el edificio de la Comunidad Israelita del Uruguay y su enfoque abierto y educativo, te dijo que le gustaría que conozcas la realidad judía del tema. Y tú te zambulliste en ello…conociste a Giza Alterwain y a otros sobrevivientes…¿Dirías que hay un común denominador entre todos?

R: Rita Vinocur había asistido a mis conferencias y entendió que debía compartir sus conocimientos y contactos con alguien que mostraba la sensibilidad suficiente –espero- para intentar comprender la mente de un sobreviviente en general. Me introdujo en el mundo del sobreviviente judío. Primero me entrevisté y empaticé enseguida con ellos y después me di cuenta que tenía que leer todo lo que otros habían dejado escrito de su experiencia. De ahí que el libro contenga un ensayo, en la segunda parte, que intente analizar la Memoria uruguaya de la Shoá a partir del relato de sus testimonios ahora que prácticamente está a punto de desaparecer la última generación de sobrevivientes: significa por una parte un homenaje y por otra el punto de partida de una necesaria reflexión sobre su importancia en la construcción de la memoria de la Shoá dentro del país de acogida como Uruguay. Un país muy pequeño que contó con una proporción de sobrevivientes per cápita muy superior a la media de países de acogida. El impacto tendría que haber sido mayúsculo. Yo quedé sorprendido de la cantidad para un país tan pequeño. Pero el silencio, el gran aliado del miedo, no se rompió hasta décadas más tarde, como en la mayoría de sitios. Luego ya fue un pequeño y creciente degoteo instigado por las figuras de Ana Benkel y Chil Rachjman.

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P: Ambos ya lamentablemente fallecidos. Este trabajo de investigación te ha ligado a Uruguay. ¿Estoy en lo cierto si estimo que aquellos con quienes te entrevistaste supieron compartir contigo lo típico de un judío sobreviviente (¿existe algo así?) y al mismo tiempo , el hecho claro que estabas conversando con uruguayos?

R: Como ya mencionamos antes, vine a Uruguay persiguiendo un español superviviente de Mauthausen instalado en Canelones, Juan Camacho, y el país y su gente me atraparon, la siento ya mi segunda patria y no puedo estar un año sin viajar.

Hay algo universal en el sobreviviente, y los temas son muy similares pero el universo de la Shoá tiene sus singularidades, sus lugares comunes y sus especificidades que vienen dadas ya por la procedencia diversa de cada uno de ellos. Es un tema muy complejo que no me atrevo a simplificar, pero he abierto el camino de la reflexión con alguna de mis conferencias en la ORT. Lo único que puedo decir es que tanto en el caso de Camacho como de los sobrevivientes de la Shoá su amor por la patria de adopción es irrenunciable, creo.

P: ¿Hay algo más que consideres que es digno de ser mencionado, que yo no haya sabido preguntar?

R: Del análisis de la Memoria uruguaya de la Shoá fue muy emocionante la relación vía mail que establecí con el Dr. Miguel Cherro, que me ayudó a comprender mejor las actitudes, verbales, no verbales y causa-efecto, que me encontraba en cada uno de los testimonios. Intenté analizar por ejemplo un tema apasionante: el de los objetos transicionales asociados a la mayoría de los sobrevivientes uruguayos a pesar de procedencia y grupos sociales distintos. Fue un diálogo muy interesante en el que nos planteábamos cómo solucionar las dudas que teníamos sobre aspectos fundamentales de la mente humana sometida a las condiciones más atroces imaginables. Los paralelismos con la represión de la dictadura uruguaya, que él ha analizado, y la represión franquista, dejaron al descubierto que hay construcciones, reacciones, relatos y vacíos psicológicos que son universales ante el horror. Pero siempre, por duro que sea, hay una luz, por tenue que sea, al final del túnel.

P: Este comentario que agregas me lleva a preguntarte, casi para terminar, sobre los diferentes tipos de memoria…Y me viene a la mente un buen amigo, el profesor Oscar Destouet, que ha investigado en profundidad el tema de la memoria referente a la dictadura militar en Uruguay e independientemente de ello, ha estudiado y sigue estudiado el tema de la Shoá y la memoria de la misma.Esto no pasa para nada por la igualación de las dos cosas, que son inconmensurablemente distintas..¿Pero a tu criterio, pasa por algún lado un denominador común a toda tragedia? Y por otra parte ¿se tiene de la Shoá por sus características singulares, una memoria distinta de todo lo demás?

R: Son muchas preguntas y complejas en una sola… La memorias son siempre cruzadas. Los tupamaros cantaban las canciones que los republicanos cantaban en el frente durante la guerra civil española… El horror utiliza diferentes máscaras y tiene distintos grados de implementación y “éxito” pero tiene sus constantes: el miedo y la represión institucionalizadas, el señalamiento de las víctimas y su burocratización eliminadora, su lenguaje (como vio Victor Klemperer), sus mecanismos de transmisión…

Hay colectivos especialmente olvidados: los gitanos y homosexuales por ejemplo porque difícilmente han encontrado quien los defienda (solo hace falta ver como el monumento a los zíngaros en Berlín lleva 20 años parado…). La Shoá es un fenómeno único, singular, que a menudo se simplifica en exceso o se banaliza pero que tiene su espacio central junto al otro gran horror del siglo XX, la bomba atómica y el resto de genocidios. La Shoá tiene que ser central para afrontar la reflexión sobre los límites de la condición humana, más aun con los procesos de revivificación de los movimientos neonazis en todo el mundo… Su lectura, por lo tanto, es universal.

P:Volvamos al libro que nos ha convocado para esta entrevista, sobre Isaac. Un libro es por cierto una hermosa forma de perpetuar una memoria….y me imagino que Isaac, al igual que otros sobrevivientes, quieren combinar su mirada hacia el futuro con sus propios recuerdos, nada fáciles por cierto. ¿Cómo crees que los hijos y nietos de Isaac Borojovich y de otros que como él siguieron adelante apostando por la vida a pesar de todo, deben tenerlos presentes? Y , que vivan hasta los 120–¿Cómo crees que será justo que los recuerden después?

R: Recuperar la memoria significa dejar un legado para las nuevas generaciones. Borojovich ya no desaparecerá nunca, ni para sus familiares ni para el resto de la humanidad, ya sea uruguaya o española. El recuerdo mantiene viva la llama del amor a la vida a pesar de todo. Esta memoria es imprescindible para poder construir pueblos que hayan aprendido la lección y que ayuden a formar individuos libres y a su vez comprometidos, porque la libertad nunca viene dada, hay que luchar por ella. Ellos son nuestros referentes éticos de conducta ante los peligros de los totalitarismos que, como dije, se esconden bajo formas sutiles a veces. Hay que estar siempre alerta y en las escuelas hay que leer a Camacho, Borojovich, Levi, Kertész, Celan, Amat Piniella, Wiesel, Arendt, Semprún, Antelme… Leer porque es el saber lo que nos hace libres.

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Quant a davidserranoblanquer

(Sabadell, 1966)
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2 respostes a Isaac Borojovich y la memoria uruguaya de la Shoá (Ed. Trilce, Montevideo, 2013)

  1. Marta Simó ha dit:

    Quines ganes de llegir el llibre. Moltes felicitats!!!!!!!

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